Catástrofe en Guinea Ecuatorial

El pasado día 7, domingo, la ciudad de Bata, en Guinea Ecuatorial se vistió de luto a causa de un incendio en el polvorín militar del cuartel de Nkuantoma. Fueron muchas las explosiones que se sucedieron y sembraron el pánico y la muerte en la ciudad costera de Bata. La onda expansiva alcanzó a cientos de viviendas hasta un radio de unos cinco kilómetros. En los primeros momentos se atribuyó a un posible terremoto, por los fuertes temblores de tierra producidos; pero la enorme columna de humo (visible desde todos los puntos de la ciudad) y las detonaciones que siguieron sembraron el pánico en la ciudad. Muchos huyeron a los poblados del interior del país y abandonaron sus pertenencias. Hoy viernes se celebra en Bata, en el estadio de Nkuantoma, un funeral de Estado para despedir a los cerca de 300 fallecidos en el trágico suceso.

La solidaridad ciudadana se volcó para intentar rescatar a los heridos y llevarlos a los diferentes hospitales, que muy pronto se vieron desbordados por la falta de los medios más elementales para asistir a los más de 600 heridos. En el día de ayer llegaron a Malabo, la capital del país, dos aviones con material fletados por España y 14 médicos.

Los diferentes centros de las comunidades religiosas afincadas en Bata han puesto sus instalaciones a disposición de cuantos se han quedado sin techo donde cobijarse y han abierto una cuenta bancaria para recoger los donativos de cuantos deseen colaborar con la reconstrucción de las viviendas de los más desfavorecidos. El coordinador de esta cuenta es el hermano Javier Rodríguez (La Salle) actualmente director del centro de Bachillerato de Lia en la ciudad de Bata, centro que pronto va a cumplir 25 años.

Actualmente La Salle dirige tres centros mixtos en Bata: Escuela Primaria en el barrio de Bomudi, con unos 500 alumnos; un centro de F.P. con dos especialidades, Informática de Gestión y Electricidad, con alrededor de 150 alumnos; y el Centro de Bachillerato de Lia, para unos 700 alumnos, que se ha visto afectado por la onda expansiva en los ventanales de los laboratorios.

El citado hermano Javier Rodríguez; la hermana Sofía Emana, religiosa del Santo Ángel; y la hermana Juana Medina, de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, se encargan de coordinar las ayudas que llegan para socorrer  a la población de Bata y alrededores.

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