Encuentro evaluación del voluntariado internacional 2026 en andalucía-Melilla

El pasado sábado día 26 de septiembre tuvimos el último encuentro con nuestros grupos de voluntariado internacional para evaluar la experiencia y cerrar esta etapa. Fue una jornada de mucha emoción, de recuerdos muy vivos y de sacar brillo a sus nuevas miradas transformadas y atravesadas por el Sur.

Hubo tiempo para el trabajo personal, donde cada uno se escribió una carta a sí mismo para reconocer el punto desde el que partían y todo lo que han recorrido hasta ahora. Para ver logros y nuevas herramientas adquiridas, sus nuevos aprendizajes sobre el continente vecino y las nuevas personas con las que han creado una pequeña familia.

Tras este momento personal, a través de una dinámica grupal de dibujos, pusieron de manifiesto la relación de amistad tan fuerte que han creado entre los grupos, destacando unos de otros valores como la vocación, la coherencia, la profesionalidad, el cariño o la calma que tanto se han demostrado durante este tiempo en Costa de Marfil y en Kenia.

A la hora de las presentaciones y de contar sus experiencias, más de una lágrima salió a relucir recordando las historias de los niños que habían atendido en cada grupo. Fue un momento muy especial donde también compartimos risas, ya que las chicas de Costa de Marfil habían traído unos ropajes de fiesta y se los colocaron a su público, el grupo de Kenia.

Compartimos la comida y seguimos la tarde pensando en cómo podían seguir su camino en esta nueva «vida» con la mirada transformada: voluntariado, charlas de sensibilización, aportaciones económicas… Porque aunque haya acabado la experiencia como tal en el terreno, el camino realmente empieza ahora: ¿cómo estar en el mundo de hoy con todo lo que he vivido? ¿Cómo ser agente de cambio? ¿Cómo defender realidades vulnerables en mi vida del día a día? Y este es el gran regalo de la experiencia del voluntariado internacional: personas que son capaces de mirar al otro, de conmoverse y de llevar el amor al prójimo a su día a día.

Agradecemos al cole de La Salle San Francisco Javier en Antequera por dejarnos utilizar sus instalaciones y por la acogida de la comunidad de hermanos que allí reside. 

 

 

 

 

Gracias Cati, Mª Jesús, Alberto, Claudia, Alba, Angelina y María por ser testimonios del Reino de Dios, por vuestra alegría compartida, vuestro trabajo y entusiasmo. Vuestros aprendizajes también son los míos, nos seguimos encontrando por el camino.