la juventud universitaria debate sobre el futuro del consumo y el comercio justo
El miércoles 10 de junio disfrutamos de la última actividad del proyecto “Jóvenes por el Comercio Justo, promoviendo una ciudadanía global comprometida con un desarrollo humano y sostenible” con estudiantes del Centro Universitario La Salle (Madrid). La comunidad universitaria ha sido desde el primer momento uno de los actores clave de esta iniciativa, promovida por IDEAS y PROYDE y financiada por la AECID, y escucharles ha sido un verdadero placer y un aprendizaje continuo.
Como sabéis, en los videopodcasts “Justo y Punch: la universidad habla” el alumnado de distintas universidades españolas reflexiona sobre las prácticas de consumo alternativas y sobre las posibilidades y el alcance del comercio justo. En nuestra visita al Campus La Salle hicimos que sus ideas traspasaran la pantalla, e incluso que tomaran sabor…
Comenzamos con una cata de distintos chocolates de comercio justo. Las expresiones entre el grupo eran muy variadas: desde quienes no pudieron con el amargor de la tableta con un 72% de cacao, hasta quienes sonrieron encantados al probar la onza de 100% cacao. Acompañada de una explicación teórica sobre el cultivo de cacao, esta cata nos sirvió para hablar sobre las diferencias de producción y comercialización entre el sistema convencional y el comercio justo.
Tras la degustación, y una breve pausa para aclarar la mente después de tanto chocolate, visualizamos en conjunto el videopodcast que habían hecho ellos y ellas mismas. Además de las risas cada vez que salía alguno de sus amigos o amigas en pantalla, escuchamos muchas reflexiones interesantes.
Realizamos una dinámica para que cada persona pudiera dar su opinión sobre alguno de los hot topics que se tratan en el programa. Como se deja bien claro durante el mismo, no buscamos opiniones homogéneas ni moralistas, sino conocer sus puntos de vista reales, con las contradicciones y dificultades que los atraviesan. Fue muy interesante ver la disparidad de opiniones ante cuestiones como si debiéramos priorizar la compra ética ante nuestra imagen, o si el cambio individual de hábitos de consumo puede propiciar un cambio en el sistema. Los debates sanos y respetuosos que se dieron durante toda la jornada nos demostraron, un día más, lo buena que es la idea de trabajar con jóvenes y de darles el espacio donde compartir sin miedo.

Con esta actividad ponemos fin al desarrollo del proyecto, pero esperamos que solo sea el principio de la reflexión y de la toma de conciencia crítica para estos y estas jóvenes.